Pidiendo el ragnarok
Hola, el Innombrable, conocido popularmente como Dios. Mira, mucha gente ha memorizado los libros en los que hacías la promesa de que volverías, y con trompetas, o sea, con parafernalia, restaurarías la verdad y la justicia y pondrías petardos en las asentaderas de los desgraciados que los merecen. De hecho, hablando de estos castigos futuros, se acuñó la frase el llanto y crujir de dientes. Como sabrás, nombre oculto, no hace falta que me presente, toda vez que ya has adivinado, incluso, la negrura de mi corazón al proponer lo que expongo a continuación. El asunto es que unos amigos secretos y yo pedimos que con los guineanos hagas una excepción, y aunque sospechas que la humanidad no ha sufrido lo suficiente, y de ahí que retrasas tu llegada, adelantes este acontecimiento y pongas fin a esto de una vez.
Pero, oh innombrable, olvida las fórmulas en que venías de forma velada, y saltaba por ahí una paloma mientras un extraño hijo se paseaba con gente de mal vivir. Olvida esto, divino oculto, porque no funcionó. Y por favor, te pedimos de manera encarecida que no vengas con estas ideas de que todavía hay que poner la otra mejilla para que los malvados se mofen y se ensañen. Esta vez ven pertrechado, como antaño los jueces, a los que proveías de rayos si era necesario. Ven con las armas más modernas y, además, montado en un vehículo con ruedas de un metro de diámetro. O sea, a lo grande.
En arribando a Guinea Ecuatorial entrarás en cualquier iglesia de estas que hay al borde de la carretera, y verás a hombres y mujeres sufriendo espasmos porque para ellos, se lo dicen los pastores, muchas veces foráneos, es una señal inequívoca de que ya estás en ellos, desde el hipotálamo hasta el epiplón. Pues fíjate en estos señores temblequeantes, y cuando se les pase la tontería, y porque te haces presente, les preguntas por lo que quieren realmente. Qué intención albergan. Como lo más probable es que no puedan responder, no dudes en usar el sable, de la misma manera que pedías hacer al pasado pueblo tuyo frente a sus enemigos. No te cortes. Pero antes de llegar a este drástico paso, diles que has preparado un pedazo de cielo para ellos, lugar que compartirán con los que los contratan y no los pagan, obligándolos a llevar una vida de mendigo. Sí, ellos compartirán este pedazo de cielo con los que los ha llamado chusma, y sin necesidad, además de haber pervertido la moral familiar asaltando a sus mujeres e hijas. Lo que querríamos ver es cómo se comportarían teniendo de vecino a sus verdugos.. Esto lo llevan pidiendo hace siglos, y hablan de perdón como si no les doliera nada de lo que les hacen.
Con la medida tomada, desata de una vez el Armagedón, y deja que los rayos cósmicos hagan su trabajo y salgan estos malvados a refugiarse bajo el caparazón de un caracol. No te cortes. Y si te pasas, porque a todos se les puede pasar la mano, no pasa nada, no hay otra cosa mejor, el cosmos lo exige y la Guinea, el resto del alma pura que flotará por ahí, te lo agradecerá por los siglos de los siglos.
¿Sabes, señor innombrable?, si escribiendo esto dijera que iluminaras a un ejército foráneo a que entre por la fuerza y restaure el orden, podría acabar en un tribunal por incitación a la violencia y la difusión de ideas subversivas. ¿Ves cómo es una excelente idea pedir que te encargues de este asunto? Por hoy no hay más; lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y si es una idea de bombero, bueno al fin.
Malabo, 24 de agosto de 2026.
Posdata: Lo probable es que los que profesan el catolicismo se froten las manos creyendo que este foco está puesto sobre los aleluyeros. Lo que ignoran es que hace siglos, desde los tiempos mismos de Nebutchadnezzar, ya era llamada la gran Babilonia. Es decir, el innombrable no pondrá su pie en ninguno de estos templos a los que acuden los fieles luego de saltar sobre ríos de aguas fecales.

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