Aliados en la basura: La URSS en Ela Nguema
El que esto escribe, casi 60 tacos para apuntalar una catedral, anduvo por el barrio en el que sus padres le trajeron al mundo y encontró que está en curso la remoción de la plaza de la villa, obra misteriosa que está siendo financiada por el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa. Lo ves, pones tus pies en el suelo, te frotas la cara e incorporas la novedad, Y sí, junto con el maltrecho campo de Ela Nguema, el Makuandja Ngongolo, el Ministerio de Defensa del país ya mencionado se hace cargo. Y como no todos somos tontos del todo, preguntas por los aspectos ocultos de esta operación.
Y es que uno sabe, y por más que hubiera hecho el propósito de no enterarse, que Rusia lleva años intentando hacerse con Ucrania para recuperar las glorias pasadas, de cuando un submarino nuclear soviético se averiaba en cualquier punto y el PCUS hacía lo suficiente para que la noticia no saltara a ningún medio de comunicación, y como si los malogrados marineros fueran huérfanos, están solteros y no tienen a nadie que preguntará por ellos hasta que se olvide la historia.
Pues el empeño de Rusia de resucitar aquellas viejas glorias, con sus desastres ocultados a punta de gulag, ha hecho que se vuelvan a los mismos aliados de aquellos años, teniendo en cuenta, además, que el Tío Sam, con el Pato Donald a cargo, tampoco ayuda, exhibiendo formas abominables. Juntos, él y el del excusado portátil, acarician la idea de vivir una guerra fría asistida de AI en la que justificarían sus abusos. Este es el contexto en que el Ministerio de Defensa ha asumido la reparación de la plaza de Ella Nguema.
La misma nació así, alguien había decidido cambiarle la cara a la plaza, aumentó los bancos y creó una zona infantil, con columpios o toboganes que daban risa. Pero lo llamativo de aquello no fue que a la plaza entera la protegían con alambre de púas, sino que antes de que se abriera al público los que sabían y podían, niños y grandes, ya lo habían destrozado todo. Se diría, viendo los resultados, que fue premeditado, con mala intención. De aquello fue hace años, antes incluso de que Guinea empezara a organizar todos los eventos sacados de la manga para demostrar su magnificencia. Entonces había mucho dinero.
A la plaza la dejaron hecho unos zorros y pasó el tiempo, y desembarcó Rusia con pretensiones ocultas y debió ocurrir que lo de alambre de púas le recordó las glorias pasadas, o los abusos que cometían tras las murallas coronadas con espinas. Por ejemplo, la RDA. Y dijeron, mira, qué buena ocasión para presentar nuestras cartas credenciales. Veamos, ¿hay algún ministro, ministra, generalote o gente de Wele Nzas, con capacidad para llevar a cabo una obra que no es nada? Claro que sí, la subasta de uno de los coches que tiene Teodoro el Chico en su garaje daría par hacer de aquella plaza una maravilla, la nona. Pero Guinea es un país donde el ejercicio con el exterior debe ir con la consigna de dar pena, como pobres negros necesitados de ayudas de los blancos salvadores. Y fue la manera en que el ministerio ruso ya mencionado vio una puerta abierta. ¿Recordáis que ya lo dijimos todo cuando mencionamos la guerra fría? Resulta que las potencias malvadas de siempre están viendo que el suelo africano es el caladero perfecto para captar reclutas, y primero habría que poner un mojón.
De ahí que ni se hayan cortado a la hora de mostrar las vergüenzas de los que están en la silla asumiendo un arreglo que un director general sería capaz de sufragar. Lo siguiente sería ir empujando a esta juventud sin futuro a ver salidas profesionales y laborales en Rusia, con capacidad de ser empleada del ministerio que paga la plaza. Ha ocurrido, ocurrirá. Es decir, la deuda contraída con el país del jefe del excusado portátil hará que estos jóvenes se vieran obligados a empuñar las armas para darle brillo a la madre Rusia. Cuando uno mira el mapa y ve la distancia que está Rusia de la Guinea Ecuatorial y se topa con el cartel que anuncia la asunción de Rusia se queda boquiabierto. Lo que pasa en Guinea Ecuatorial es que la gente no cree que no se establecen relaciones por nada, la colonización fue tan profunda que creen todavía que es obligación de los blancos ayudar a los pobres negros, aunque sea con la pérdida de vidas negras.
Pero saben que cualquiera que razone como hemos hecho, haciendo el recordatorio del papel jugado por la URSS en la primera etapa de la dictadura guineana, es un enemigo de la patria, esta patria que no se avergüenza de ejercer de pordiosera a unos niveles patéticos. Ya no hay nada que decir, pondremos la foto de la placa tal como luce en la plaza para que no digan que lanzamos infundios. Fin.
Malabo, 14 de junio de 2026
Posdata
No nos jodáis, gente sin alma; el panorama que se abre en el mundo no es para que algunos países se olviden de lo que ha pasado y todavía insistan en someterse al vasallaje de los imperios malvados. ¿Cómo vamos a salir de aquí si todavía somos incapaces de arreglar un columpio de mierda? Otro día hablaremos, otra vez, de la escasez de agua en las ciudades guineanas. A propósito, ¿habéis visto que el Ministerio de Defensa de la Federación Rusa no se ha dado cuenta de esta escasez? Pues eso.



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