Guinea por la parte de atrás
Lo que he visto e intuyo de la Guinea Ecuatorial me anima a revisar y reeditar mi ensayo Guinea Ecuatorial, Vísceras, editado hace unos años. No sé si lo saben, pero refiriéndose a lo mismo, vísceras forma parte de la familia mental de palabras que “la parte de atrás”. Esto es, lo que no se ve de algo que se presenta a la gente con una cara determinada. Los que tienen blogs saben de qué se trata, esta parte en la que están los cachivaches para armarlo todo, y que solamente el dueño puede entrar.
Pues tratándose de Guinea, debe de haber unos cuantos que deben haber estado en esta parte oculta al gran público, y si tienen un mínimo de cordura, se han llevado un espanto. Hay ecos perceptibles de que los dueños del poder están atentos a que no se expongan las costuras nacionales, y de ahí que fueran tan reticentes a permitir que la gente circule libremente por el país, y que alguien que llega del extranjero no se exponga a una realidad que quieren que permanezca oculta, o al menos que no lleve ningún testimonio gráfico que pueda poner en entredicho el relato oficial.
Los que conocemos Guinea, que hemos vivido en ella por varios años, podemos decir que el país no ha dado los pasos adecuados. Y es porque en la cabeza de los dueños del poder, que podría ser uno o varios de ellos, anida una obsesión que solamente ellos son capaces de desvelar. El resto de los que atestiguan los efectos de esta obsesión han decidido ser palmeros con la burda excusa de que defienden su pan. Pero no optan por el silencio cómplice, que sería abominable, sino son activos en la edificación del relato de algo cuya realidad ya no son capaces de ocultar. Cojamos cualquier institución guineana, al azar, y veremos que los responsables están con la tiritona de que no solamente se descubra sus vergüenzas sino que se les acuse de no haber sido lo suficientemente palmeros como dicta el poder: pongamos por ejemplo la Iglesia Católica, la UNGE, la Academia de la Lengua, el gremio de los curanderos, el Ejército, el Ministerio de Información, las asociaciones de escritores, o ellos en grupos minúsculos…
Esta complicidad ha hecho de Guinea un lugar peor para vivir, con un número creciente de personas per capita desesperadas por la supervivencia. Por ejemplo, si queremos omitir el hecho de que hay cada vez más personas que revuelven en la basura para encontrar algo de valor, podemos sí poner el foco sobre un adulto que sale a la calle con unos envueltos de yuca cocida, o unos maíces asados para el mejor postor, unos medidores fiables de la desesperación de la gente, existiendo la realidad de que un porcentaje importante de ellos son extranjeros.
No, no vamos nada bien, y lo probable no es que haya una explosión social que ponga contra las cuerdas al poder, sino que la situación alcance un punto en que la gente pierda las facultades humanas. Y sí, por un breve recorrido por cierta ciudad guineana creímos que el número de desquiciados mentales per capita es bastante alto, y sin hacer un recuento exhaustivo.
Pondré una lista aleatoria de lo que se puede ver a simple vista, y que los guardianes del poder no quieren que se vea, sin embargo: miedo, desolación, impunidad, carestía, suciedad, olores, falta de recursos básicos. Desempleo, abuso de poder, colapso de la economía familiar, control de los medios informativos, fracaso en el emprendimiento. Indigencia, sálvese quien pueda y otras desgracias varias.
Por ahora, la única respuesta de la ciudadanía, por más súbditos que se sientan, es volcarse en la práctica de la fe, golpeándose el pecho hasta el agotamiento, dejando en medio las cuerdas vocales hecho trizas. Sería la hora, pues, para hablar del papel de Dios en la construcción de este estado de cosas. Y terminando, debería ser la hora de decir que la represión sobre Annobón no cesa, y es la insistencia del poder en que se abra una vía para que justifiquen sus abusos a unos niveles apocalípticos. Creo que se puede saber que ya dije que los annoboneses no debemos esperar ningún resultado para sacudir esta opresión. De hecho, el resultado de cualquier cosa que venga sería después de sacudir esta opresión, y al precio que sea. Fin.
Malabo, 3 de julio de 2026
Posdata: ¿Alguien puede entender que un Estado en que se dan las situaciones descritas arriba quiera empeñarse en tensar las cuerdas de la represión sobre una provincia indefensa? Francamente, hay un aspecto que no logramos entender. O sea, en esta Guinea se está gestando un plan oculto, teniendo en el fondo la cuestión de la llamada Ciudad de la Paz, pero no tocaremos este tema. Por ahora.

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