Aliados en la basura: La URSS en la provisión de dolor en Bata.
El que esto escribe, recomendadísimo autor de más de más de seiscientos mil palabras escritas, ya avisó de la la necesidad de alerta roja cuando los mercenarios del grupo Wagner, conocido aquí simplemente como los rusos, pusieron los pies aquí para evitar que a los enemigos internos y externos se les ocurra atentar contra los dueños del poder en Guinea Ecuatorial. Anteayer mismo, para decir que hace nada, escribimos sobre cómo nada menos que el Ministerio de Defensa de Rusia se encargaba de la rehabilitación de una plaza y de un campo de fútbol en el barrio de San Fernando, que luego se conoció como Ela Nguema porque lo decidió Francisco Masié.
Pues no acabamos de hacer el recuento de a cuánta gente le llegó el artículo y salta a la redes sociales una noticia que es una barbaridad. Resulta que para estar en forma, y que los enemigos internos y externos no les pillen desprevenidos en su labor de defenderle la vida a la familia que está adueñándose de todo en Guinea, estos rusos sin miramientos fueron a una zona costera y se dispusieron a lanzar obuses. Supongo que sería al mar, y no encontraría sentido a que lo hicieran. Lo que pasó fue que este mismo hecho por el que alertamos de su presencia hizo que el obús colocado para salir hacia adelante, mar adentro, suponemos, tomó el camino contrario y se proyecto hacia atrás. Pero el lugar, Bome, sur de Bata, podría ser costero, pero no está libre de moradores. Entonces aquel obús que no salió hacia adelante impactó a un niño al que se encontró en su camino y lo hizo pedazos. Hay un video en que se ve a familiares recogiendo sus restos. Y es cuando uno frunce el ceño por enésima vez y pregunta: ¿quién carajos tiene necesidad de unos bestias que no tienen el mínimo cuidado con los que agachan la cabeza a todas las tonterías de su protegido?
Por más que uno quisiera imaginar cómo ocurrió, y siguiera preguntando si el país que descubrimos en el artículo anterior necesita de la protección de unos mercenarios rusos, no llegaría a nada claro, todo sería perplejidad. ¿Cómo diablos digo a mí mismo, y al señor Fiscal General del Estado, que los que vinieron a hacer no sabemos qué han hecho trizas a un niño, no habiendo guerra en el país? Para que un español entienda de qué se está hablando, es como si se dijera que unos mercenarios de Wagner volaron la cabeza de un niño en la playa de El Cabanyal. O sea, que un campo de tiro puede ser cualquier lugar elegido al azar. Además, habría que seguir preguntando si algún guineano necesita que unos rusos sin remordimiento estuvieran pegando tiros en tierra habitada.
Podemos seguir regodeándonos en los sentimientos por este hecho tan dolorosamente extemporáneo y descubrir que hay miles de guineanos, llamados “pobres mentales” por el dictador en jefe, que estarán autoconsolándose diciendo que este luctuoso hecho es la voluntad del Dios de Israel. Al primero que hizo este recurso, y fue real, le mentamos la madre como expresión de nuestra desolación. Y sí, el conformismo entre los africanos, y aquí guineanos, tiene un severo aliado en forma de práctica de la esperanza en la venida de un salvador. Y sí, es literalmente una postura que nos explota la cabeza. Fin
Malabo, 5 de junio del 2026
Postada: Hace años que el guineano tocó fondo. Pero hubo razones poderosas detrás. La primera, la infame dictadura del “Unico Milagro de Guinea Ecuatorial Su Excelencia Masie Nguema. El hecho de que haya muchos adultos que no recuerdan ni vivieron los hechos del mentado dictador nos hace creer que hay muchas más razones. Si algo pone de manifiesto la desprotección de los guineanos es la visión de los familiares del niño recogiendo sus restos desparramados. Te baja el alma a los pies.
Postdata 2: Hay miles de guineanos en barrios no muy alejados del centro que se levantan cada mañana sin tener la certeza de dónde recogerán unos cubos de agua para sus tareas domésticas o comerciales. Estos miles de guineanos deberían preguntarse por la necesidad de que unos rudos rusos estuvieran lanzando obuses por doquiera, y a suculenta cuenta de quien nos salvó de la dictadura el 3 de agosto. Bueno, a nuestra cuenta, porque sabe que en 1979 no era millonario. Sus padres, tampoco. Hostia, ¿eh?

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