Mañana, ya casi, 3 de agosto de Obiang & CIA

 

    



    Hace pocos años, en unas de sus alocuciones a los pobres mentales de su provincia, y sí, dijo que los guineanos eran “pobres mentales”, les recriminó que no practicaran más el seguidismo de tener la cabeza bajada que es costumbre en los regímenes personalistas, siendo los más “beneficiarios” de su régimen. Y sí, estaba diciendo la verdad, aunque los nativos de Wele Nzas que por alguna razón no están en la rueda de este beneficio, y tienen muebles en la cabeza, lo nieguen y se ofenden cuando se les echa en cara esta realidad. Pero no solamente lo refrenda el general-presidente Obiang, sino que la cosa viene de lejos.

Empezó de cuando eligieron los colonos a Macías para la presidencia de un país que no sabían lo que iba a ser, aunque tenían una ligera idea de lo que querían, sátrapa sentado en silla recibiendo órdenes de los que habían sido jefes coloniales. Y es que da incluso vergüenza ajena leer las estupideces que soltaba Macías en las reuniones en las que se debatían los prolegómenos de la independencia guineana y del contenido de la nueva nación. A Macías, antiguo traductor en tribunales para negros, y luego alcalde de Mongomo de Guadalupe, que no debía ser un lugar más grande que el actual poblado de Oyala, le interesaba que los bubis como Marcos Uri no mencionaran lo de la independencia separada y también que se supiera que amaba a Franco y a Hitler. O los había idealizado hasta unos niveles llamativos.

Los cuerdos que estaban en la comitiva se darían cuenta no solamente de la ignorancia del antiguo alcalde, sino de sus simpatías totalitarias, pero lo importante para muchos era irse de putas en Madrid, y cruzar los dedos para que todo saliera bien, pues el día de mañana serían jefes, y condecorados. Dos cosas: muchos de ellos habían sigo consejeros del Gobierno Autónomo y habían nadado en la abundancia dineraria, pero sin pegar sello, cosa que no dejaron de decir. La otra cosa es que sí había rameras en aquellos años, pues lo totalitarismos las crea en abundancia, y por más que la ideología imperante fuera el puritanismo y el taparse todo para no mostrar nada. Quedaría todavía algún viejo que recordaría que se decía que los infatigables luchadores por la independencia visitaron los lupanares madrileños.

Pues corrió el tiempo, no mucho, y vimos a Obiang de lugarteniente de Macías, ocupando el mejor lugar en el ejército del país que nació. Ya los “blancos colonialistas y agresores españoles” habían sido expulsados y nadie tuvo tiempo de preguntar por la suerte del teniente coronel Tray, el militar de más experiencia que todos lo que había, ya no hace falta mencionar a Obiang, quien nunca tuvo la capacidad de soltarle las sandalias. De hecho, este último fue promocionado en la  academia por compasión, por no hacerle un feo. Desde ahí todo se vino abajo, aunque los de entorno de Macías, lo que hoy se conoce como Wele Nzas, subían y gozaban de derecho de pernada. Bikó, Mba Oñana, Liberato, Ondo Obiang, Bathó Obama, y otra gentuza que en otras condiciones serían meros factores de tiendas, gozaron de patente para abusar lo que pudieron y pisaron muchas cabezas para satisfacer sus instintos sádicos. En esto estaban hasta que unos militares de otra graduación fueron viendo que Guinea no eran un país, y había que quitarse de encima aquella iniquidad. No podían hacer aquello sin el conocimiento de Obiang, y así ocurrió lo que ya sabemos: fue el primero en llamar “régimen sanguinario y dictatorial” al que le había dado galones de teniente coronel, régimen mismo que había relegado por completo al grueso de los compañeros de academia. ¿Qué hubo allá?: Privilegio clánico.


Desde que Obiang se instaló en la silla, todo fue enfocar el retrovisor a su entorno clínico y familiar, de manera que colocó en puestos llenos de privilegios a hermanos, hermanos, hermanas, hijos, hijos, hijos, sobrinos, sobrinos, sobrinas, sobrinos, primos, primos, primas, en un nivel para que él mismo pudiera decir lo de “más beneficiarios”. Así, hermanos suyos podrían ser generales, hijos y sobrinos suyos podrían ser ministros, comandantes, embajadores, directores de instituciones para desviar el dinero del erario, en unos niveles francamente espeluznantes, o incluso estrambóticos. 


Y todo sin que ellos destacaran por su nivel académico. Aquí no hace falta estar formado, basta con que seas yerno, “yerna”, yerno otra vez, cuñado, concuñado, ahijado e hijo de un incondicional, alguien que daría su vida por él, sin especificar por qué. La situación se hizo oficial cuando instituyeron el sistema democrático a la “equatorguineana”, por el cual a la rapiña se sumó el resto de la etnia de Obiang, y de todos los sitios. Y claro, todo se vino abajo, en un nivel que nadie se lo creería, y dicho por la cantidad de dinero que debería haber en este país. Ahora mismo Guinea Ecuatorial es un esqueleto sin ningún contenido racional. Es como una distopia en la que algunos tienen suficiente dinero para pasar su fin de semana en resorts de Sudáfrica, eso investigué, y comprarse un Bentley como si fuera una moto acuática para impresionar a las señoritas en una playa.

Hace poco, como 10 días de este calendario gregoriano que utilizamos en este rincón húmedo de África, la calle Rey Malabo estuvo cortada durante un buen tiempo. ¿Razón?: una enorme grúa estaba montando unas estructuras para dar forma a un edificio que, con toda probabilidad, formará parte de la Clínica Guadalupe, propiedad de Constancia Mangué del General Obiang, alias Koo, o Coo. Generalmente los que tratan con esta gente no tienen que hacer alarde de sus conocimientos, así que daría igual. No habiendo nacido en la isla, y sus padres tampoco, Constancia no habría podido haber heredado las propiedades que demolió para montar la clínica. Y si de esto se duda, sí que no hay atisbo de ella cuando tratamos de la apropiación del edificio que ocupada el sitio en que se levantaba la estructura que paralizó la circulación vial. ¿Razón?: aquel edificio era centenario, colonial, y de orígenes fernandinos, y Constancia no olió aquellos orígenes y descree, además, de su antiguo esplendor. Pero en esto están desde el 3 de agosto de 1979. Esta es la razón por la que la fiesta de mañana mismo es de ellos en exclusividad, mientras Guinea Ecuatorial languidece bajo el peso de la ignorancia. No hay más.

Malabo, 1 de agosto de 2026


Posdata 1: ¿Habéis leído que Obiang está entusiasmado con la creación de una ciudad en la selva? No, no existe nada todavía, pero de lo que hay que decir es que el sitio elegido no es al azar. Es el esfuerzo titánico en vincular la suerte de Guinea con sus orígenes, y así justificar la rapiña en la que están. Es decir, la ciudad virtual de Djibloo está sostenida con los mismos mimbres que Guadalupe. Es decir, no lo hemos puesto en rojo por casualidad. Ah, Marcos Uri fue una de las personas que aparecieron en una lista en el opúsculo El Baile de los malditos, escrito por Daniel Oyono, asesorado por Severo Moto. En aquella jornada mataron con nocturnidad y luego fusilaron a 102 personas, acusadas, estando detenidas, de atentar contra la vida de Macías. Oyono era el delfín de Macías. Con él algo salió mal y se refugió en España, donde murió hace pocos años. Para Macías, pues, Uri se merecía la muerte.

Posdata 2 : No hay posdata 2.

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