El padre de Flick o la tarima ya puesta
Bueno, digamos tarima o lo que sea que ya hubiera sigo montado. Pero empecemos bien. Una de las cosas que más refleja lo que podría llamarse un choque cultural entre el centro (en realidad Norte), y el Sur, y ya sabemos quiénes conforman ambos bloques y el contenido de sus bolsillos respectivos, pasó ayer mismo, cuando unas horas antes del partido por el que el FCB podría proclamarse campeón, los que saben las cosas de las gentes, los chismosos, los periodistas fisgones, o los mismos familiares de Flick, soltaron la noticia de que su padre, como se llame, no lo encontré en WIKI, pasó a mejor vida. Aun con ello, los mismos fisgones dijeron que el técnico alemán no descuidará su responsabilidad, así que estará en los banquillos y lo que sea para aquella tarde.
Al hombre lo vimos al día siguiente por los aires cuando estaba siendo manteado por los jugadores del equipo, ahí todo feliz, ajeno a los que había pasado en su casa. Y como somos de otra cultura, y a veces escribimos ciertas cosas de forma libre, empezamos a decir: bueno, sería su padrastro, o le maltrataba de niño, o era un abusón, así que que se pudra. Además, si el mismo Hansi tiene el aspecto que tiene, un hombre mayor de 50, entonces su papá sería un hombre añoso, añoso, y que descanse en paz.
Pero parece que no, y no vamos a llamarle a Flick para preguntarle por los pormenores de su vida familiar o íntima. Pero escribimos, y hablamos de choque cultural porque si el óbito hubiera involucrado a una celebridad de cierta parte de África, el afectado lo hubiera dejado todo y hubiera volado raudo a los pies del finado, y aunque la inhumación vaya a tener lugar días después. Esto es, sabemos que por un muerto no se puede hacer nada, pero todo el mundo tiene que quedarse quieto y compungirse, y esperar que muchos vayan a verle compungido, y aunque arda en deseos, y serían secretos, de seguir con su actividad normal. Tiene que estar dispuesto a que los conocidos, o no tanto, lo vean compungido y darle el pésame.
Pues en el centro, (en realidad el Norte), no; le vimos a Flick por los aires, feliz por la copa conseguida, y porque nada puede parar si la tarima, o la mesa, ya está puesta y todos los cables están en su sitio para empezar la función. Las fatalidades menores, y una muerte no lo debería ser, no mandan desbaratar la tarima si ya está puesta.
¿Pero saben? Esta cuestión puede ser baladí, pero la realidad demostrable es que en el centro, en realidad el Norte, donde las tarimas montadas no se desmontan, o raras veces se desmontan, la gente tiene más dinero, muchísimo más dinero que cualquier matado de cualquier rincón de África. Entonces podemos llegar a la conclusión sumarísima de que quien forja o moldea las costumbres es el dinero, mucho dinero. O bien, mejor dicho, mucha gente metida en algo que da dinero, así que no se puede desmontar nada si ya está montado. Lo que queda por demostrar es si la costumbre en empecinarse en no desmontar lo que ya está montado no acaba por configurar la personalidad de las personas que la practican y la atestiguan. Es así: bueno, es un mayor, no debería parar nada, mucho menos un partido que decide una final. Bueno, no era precisamente el partido de ayer, habiendo más del calendario. Pero podemos quitar sillas en el camino, es decir, tomar la vía sumarísima, y decir que el señor padre de Flick es alemán, suponemos, y el suyo es un país que ha estado involucrado en cerca de 15 guerras grandes en trescientos años, así que en su entorno familiar un deceso no supondría un gran mal. Es decir, su historia habría forjado su carácter. No olvidemos que es el centro, que en realidad es el Norte, y que tienen mucho dinero. Fin. O sea, a buen entendedor, y sigan hablando hasta llegar a todas las tertulias donde muchos cobran por soltar tonterías.
Barcelona, 11 de mayo de 2026
Postada: Ha ocurrido que estoy pensando que la dichosa IA anexada a Google peca de metiche, y la he querido provocar. Y cuando lancé la pregunta de en cuántas guerras se había metido Alemania en 300 años no saltó a dar ninguna respuesta, como lo hace con todo. Mirad, la IA no es ninguna inteligencia, y no os fiéis de ella ni un pelo. Más que inteligencia, es un simple Dispensador del Archivo Cibernético Disperso.

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