El Papa León XIV en la finca de Obiang Nguema
Bueno, toda África es una finca que se reparten los que tienen asido el arma. Ejemplo, ejemplo, Omar Bongo puso de ministro de Defensa a su hijo, quien luego sufrió una leche que le dejó medio paralizado. Esto fue después de tomar la riendas del poder dejado por su enano padre. En Camerún, Le Continent, como esta es la tónica, ya circulaban rumores de que el octogenario presidente había colocado a su hijo en la cartera de Defensa, y casi al borde de caer en la sopa del poder absoluto cocida por él y por la estrafalaria de su mujer. Curiosamente, este rumor fue ventilado por un medio de Guinea Ecuatorial, donde casi está asentado en el poder Nguema Obiang, quien lleva unos años luchando contra la corrupción generada y tolerada por sus padres y de la que se ha beneficiado larga e histriónicamente. Con Nigeria, excluyendo Gabón, y con Angola, con una desigualdad que clama al cielo, estos son los países visitados por el "Santo Padre" a pocos años, o meses, de su elevación al trono de San Pedro. Ah, no sabemos a qué fue el pontífice a Argelia, pero él lo sabrá, francamente.
¿Por qué el número XIV de los leones de la Iglesia Católica recorre estos países, donde se da el caso de que ciento de personas tengan accesos de epilepsia o echen espumarajos por la boca por estar poseídos por un espíritu de Dios o por una ángel? Porque el poder de las cosas grandes, lo sabe León, viene de la asunción y el seguidismo silente de los que quieren ser fieles, y por partida doble. O sea, poner, si cabe, la otra mejilla, y aguantar. Y así estamos en Guinea. Como hombre formado en el conservadurismo, sabrá ahí qué decir, pero a los que mandan no les interesará lo que diga, pues con esta visita tienen la mitad de un cielo oscuro ganado. Al Papa lo llevarán a sus casas particulares y le pedirán que lo bendijera todo, incluso la cama en la que yacen. Le insistirán en que toque la cabeza de todos los chicos de la familia, y habrá de estos generalotes de la familia, Obiang mismo, que traerá un contenedor de agua mineral para que el "Santo Padre" se lo bendiga. ¿Se imaginan? Alguien que me lea desde Vietnam puede creer que es una asunción hiperbólica de la realidad, pero la bendición de agua embotellada es común en las iglesias de toda Guinea, y en todas las confesiones.
¿Pero alguien se lo imagina de verdad? Tú no tienes agua corriente, no potable necesariamente, en tu casa, y vives a menos de dos kilómetros de unos de los complejos residenciales del presidente, pero compras una "tira" de agua embotellada, empresa de un familiar del presidente, y se la llevas a un cura o a un pastor con mucho menos estudios que tú para que se la bendiga y su ingestión no te cause ningún mal. ¿O es para que tengas vida eterna? Francamente, creo que si desmenuzo la vida de la gente guineana se entenderá por qué no se han quejado de la sisa que hicieron en sus sueldos, o la obligación de pagar los productos de márketing adquiridos por el poder para dar una calurosa bienvenida al pontífice. Escuelas cerradas, empresas cerradas, traslados forzados y voluntarios, y parálisis de toda actividad porque llega un señor al que le vale madres lo que les pasa a los guineoecuatorianos. Hay en esta movilización un apartado que lo relaciona todo con el poder, el de los jovencísimos miembros del partido en el poder, el cuasi único. Nadie sabrá por qué se llamará a miles de jóvenes para que, ataviados por el uniforme de su partido, se hagan presentes y griten consignas al paso de la comitiva papal. Y como la duda es creciente, se entiende que el asunto no es por el Papa, sino que hay unos señores que quieren mandar el mensaje de que son muy, muy, pero que muy queridos.
Todo lo que hemos descubierto durante la elaboración de este artículo nos permite concluir que, lamentablemente, cualquier hombre vestido de una ropa talar y blanca puede engatusar a millones de africanos con unos caramelitos disueltos, si es necesario, en agua bendecida. Y esto es lo que hay que saber cuando se habla de la necesidad de una África autosuficiente y con capacidad de enfrentarse a los desafíos que se le presentan. Si empezamos a contar esta historia desde una playa en la que estuvieran decenas de jóvenes dispuestos a emprender un viaje en patera, mucha gente lo entendería mejor, y algunos se harían cruces, de lo sorprendidos que estarían. Y es lo que habría. Es lo que hay. No hay más.
Barcelona, 22 de abril de 2026
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Posdata: Lo saben, siempre puede haber más de lo que se cuenta una vez, pero tenemos que pasar a otra cosa. De hecho, mañana tenemos que ir a una mesa a atender a los que se acerquen a adquirir nuestros libros. Verán, hay miles de personas que creen que por formar parte de la historia que contamos arriba nuestra literatura es coja de algún flanco. Error craso. De hecho, ya saben, si siguen en esta creencia de que si lleva la etiqueta de africana es porque carece de calidad, os pediremos que... Nada, hasta mañana.

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