Obiang y su familia el día de mañana y en la guerra

     


    Ya sabéis lo que pasa con el español, el día de mañana puede estar haciendo alusión  mañana, día 8 de marzo, y también al día en que ciertas cosas ocurrirán para que los que han sobrevivido a los abusos de la gente que está en el poder digan que llegó el día soñado. Pero ya sabéis que Guinea es África, y en muchos sitios del continente soñar no suele ser gratuito como dicen en España. Sí, lo de soñar es gratis solamente lo he escuchado en español, algo como dreams is free jamás lo vi escrito en ningún sitio. Y debe ser que en inglés se sueña poco, van directamente el tajo, a la guerra, como Su Excelencia Donald Trump.

    Vayamos por partes. Si alguien me preguntara sobre lo que se celebra mañana, no sabría decirle nada serio. ¿Día de la Mujer? ¿Día Internacional de la Mujer? ¿Día Mundial de la Mujer? ¿Podría ser el día de la Mujer Trabajadora?, ¿O quizá Día Mundial de la Mujer que Trabaja en una Oficina? Y las que trabajan sembrando malanga, ¿qué? Ahora que pienso en ese día, que será mañana, afluye a mí un recuerdo extraño, y es que todas las circunstancias me llevan al avivamiento del recuerdo de cuando vi a Obiang Nguema Mbasogo por última vez en una iglesia. Aquella vez era la catedral, y Su Excelencia el General celebraba su enésimo cumpleaños. Lo que grabé para la posteridad es la fila de mujeres que, durante aquella celebración, se levantaron de su asiento para depositar algo al pie de los oficiantes. Eran bienes vendibles y comestibles que, al parecer, ofrecían a Obiang como regalo de su cumpleaños, un espectáculo que no se podía entender muy bien, pues también ocurre que en las celebraciones católicas se ofrecen cosas de comer y de vender durante la ofrenda. Supongo, ignorante de mí, que aquella vez todo se mezcló, hacían regalos al General en Jefe, a la vez que...

    ¿Saben? Muchas de estas mujeres, que aman a Obiang sobre todas las personas, saldrán mañana a la calle a celebrar uno de los titulares que ofrecimos arriba. Además, está ocurriendo que algunas están a disgusto porque el 8 de Marzo cae en domingo, y entonces no irán al trabajo por obediencia cristiana, y no por ser su día. De hecho, es probable que el General saque un decreto exprés por el que se declara festivo el lunes, y para honrar a la mujer trabajadora y bla bla bla. Ah, lo que pasará mañana es que muchas de las mujeres que vimos en procesión con sus bienes en mano mandarán a la radio ampulosas felicitaciones a la Primera Dama de la Nación por la efeméride, teniendo en cuenta que la tal dama trabaja más que todas ellas. Y las leerán como si fueran noticia fresca y necesaria. 

    Esto es lo que estará pasando en Guinea mientras Donald Trump y sus lacayos están... No, no es así, Donald no está en persona en el campo de batalla, Benjamín tampoco. Lo ven por televisión. Y aseguran que están matando a los enemigos de sus países, y hablan de patriotismo y dar la última gota de su sangre de grupo A+. Y al hablar del tipo de sangre, pensamos que el mago del erotismo punible Epstein habría podido hipnotizar a Donald para que asumiera la causa judía hasta sus más nefastas consecuencias. Claro, su amistad había sido de larga duración. Sin saber lo que podríamos definir por causa judía, si su redención, su respiro de la barbaridad cometida contra ellos, o su derecho a beberse todo el Mar Muerto, nos hacemos la pregunta del porqué la República Islámica de Irán no puede tener armas nucleares. Y también tenemos el derecho de preguntar si las tiene o no, y contra quién las usaría. O sea, por qué una república con un líder tan añejo, requiescant in pace, se afana en tener la bomba atómica? ¿La usaría ahora mismo si la tuviera o esperaría que la aviación dronada de Donald la destruyera ahí mismo y sea así el llanto y el crujir de dientes de todos los iraníes y los hipócritas del mundo entero? Porque, ignorante que somos, no sabemos lo que pasaría si una bombita estallara sobre una bomba atómica que estuviera reposando tranquilamente en una alacena o guardería de bombas atómicas. Y como ocurría que de Irán no sabíamos mucho, tardaremos en conocer el alcance de lo que dieron de sí todo lo lanzado desde donde sea. Ya saben, la omnipresencia de internet nos guía hacia la idea de no creernos nada hasta que nos veamos en un ataúd. Y esto no empezó con nosotros. Además, en las guerras la primera víctima es la verdad.

    ¿Por qué ha salido Obiang en este artículo? Pues porque Donald Trump se ha convencido de que sus socios en el Consejo de Seguridad de la ONU, los que tienen derecho a veto, le sacan algunas ventajas porque se rigen por el autoritarismo, y entonces creyó que no debía ser menos. Se ha propuesto seguir la misma senda, lo que sería arrojar por los sumideros de la historia el parlamentarismo estadounidense, con sus aciertos y desaciertos. Si esto se consumase, y está en ello a marchas forzadas, Obiang no tendría empacho en declararse no solamente vitalicio, que ya lo es, sino emperador del África Ecuatorial Española. No, en la política no hay hechos ridículos. Lo haría, además, por su hijo Nguema Obiang Mangue, quien lleva años haciendo esfuerzos para presentarse como un jefe de Estado presentable. Parecería mentira, ¿eh?, que Obiang pudiera sonreír y le dijera a Trump aquello de haberlo pensado antes. Bueno, sería la consagración de nuestro dolor.

    Lo que está pasando es que los asuntos mundiales, habiendo muertos en ellos, son analizados desde la óptica impuesta por lo que hicieron o dejaron de hacer desde la consolidación de las potencias militares que se constituyeron en dos bloques aparentemente antagónicos, pero lleno de puñetas que satisfacían a los hipócritas hasta la llegada de Donald Trump. Fue después de la Segunda Guerra Mundial. Lo que tenemos que decir es que de ninguna manera tenemos que hacerle saber al General-Presidente Obiang que se jodió todo y que todo el mundo es un hipócrita. Ah, hay una cosa que es verdad y que habría que fijar con martillo: ningún país levanta cabeza si deja que la corrupción y el autoritarismo dominen su día a día. No hay más.

        Barcelona, 7 de marzo de 2026

Postdata: Uno de los asuntos mencionados sobre los que gravitan los intereses de los Estados modernos es el de la integridad territorial. De este hecho viene la idea que sostiene el control de las fronteras y la expulsión de los países de los pobres y los negros. Siendo esta una realidad incuestionable, valdría la pena preguntar por dónde entran las armas con los que se construyen los cárteles de drogas si los dirigentes de estos países son tan celosos de sus fronteras. Por ejemplo: de dónde viene la debilidad que impide tanto que México impida el rearme de los grupos que trafican con drogas o que Estados Unidos impida que entren las mismas en su territorio. Si se pusieran a investigar sobre este tema, se darán cuenta de que en ambos lados de la frontera hay una corrupción inmensa, alguna vez disfrazada de hipocresía.

A propósito, ¿os dais cuenta de la tremenda censura que hay en el mundo actual que muchos telediarios oficiales y muchas plataformas de internet censuran las palabras muerte, suicidio, violación, secuestro, siendo realidades que se viven a diario? ¿Alguien puede justificar por qué no puedo utilizar ninguna de estas palabras si lo que designan se produce a diario? ¿Es casualidad o es que alguien se ha propuesto normalizar la barbarie prohibiendo su mención? Este tema da para un artículo de cinco mil palabras. Ya verán. Y no me convencerán.





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