El mundo de Obiang y los racistas de verdad

     


    Al hablar de racismo, y mencionando en primera etiqueta a Obiang Nguema, dictador de Guinea Ecuatorial, afluye a nuestra memoria una escena fugaz, la de un embajador de Estados Unidos cantando el cumpleaños feliz al dictador, en uno de sus últimos cumpleaños. Mirad, el hecho de que Obiang no pueda ya andar sin dificultades nos permite decir que ya no es importante recordar cuánto cumple, un dato tan importante para los periodistas extranjeros que nunca dejarán de preguntar por él. Aquí se ven las distintas formas de mirar el mismo hecho. Por un lado nos basta decir que el general en jefe es un anciano, mientras que al periodista venido de fuera le interesaría conocer la exactitud.

    A lo que íbamos, por qué un embajador extraordinario y plenipotenciario de los Estados Unidos puede cantarle a un anciano dictador por un hecho por el que se desenvolverá cada vez con más dificultades.  ¿Hay algo detrás de ello? Quizá muchos hagan un esfuerzo y digan: país productor de petróleo, clase política corrupta y analfabeta a la que podemos engañar, convenciéndola incluso de que compren una pequeña bomba atómica, por qué no dorarle la píldora, aunque cause sofoco. Bueno, los que pasaron sofoco y vergüenza ajena y propia fuimos nosotros. ¿Por qué? Pues porque el petróleo de los mares guineanos está tan metido en el subsuelo y hay tan poca ciencia entre los guineanos que, sí o sí, solamente puede ser succionado por potencias extranjeras. Además, cuando se produjo la bochornosa felicitación este petróleo ya había sido succionado en su gran mayoría y vendido al mejor postor, así que el hecho lúdico protagonizado por el plenipotenciario no se debía a su miedo de que Guinea inclinara la balanza por China, ávido consumidor de alquitrán y de bencina.

    Pero lo que causa incomodidad de la felicitación del embajador es que, lo tenemos que decirlo, viene de un país racista.Y no es por merodear por un lugar común, sino recordar casos como el de Philando Castille, que fue parado por la policía, y tras breve intercambio, recibió cuatro disparos. Su novia grabó su muerte en directo, como si fueran juegos de las influenzer de nuestros días. Al llegar aquí, tenemos que decir que han pasado milenios, digamos tres, desde que se empezó a hablar del nacimiento de Jesucristo y su muerte atroz, pero no parece que el mundo sepa todavía lo que es el racismo, y definido para que se juzgue desde la óptica de la felicitación de un embajador estadounidense. Un racista antinegro es alguien al que dijeron, y se convenció, de que los negros no solamente son distintos a los de piel pálida, sino que son intelectualmente inferiores, y por ello asimilables a los animales, a los que hay que eliminar sin ningún tipo de remordimiento. De hecho, en el país del embajador del que hablamos era normal que al negro fugado se le batiera como hacen con el lobo. O no fugado, sino distraerse para que se alejara y tener un pretexto para ir en su busca con un rifle. Y la realidad es que lo que pasaría con el en paz descanse Castille es una versión contemporánea de una batida. Y hay, lo sabéis, más casos.

    Todo esto es lo que conocemos hoy, pero miramos a los que nacen y se hacen adultos en los países que precisamente se hicieron colonizadores porque creyeron a pie juntillas en los presupuestos racistas y vemos que nadie les contó nada de lo que implicó la práctica del racismo. O bien, está ocurriendo que nacen los niños, las niñas, les niñes, y en su casa encuentran que sus padres creen todavía en la superioridad de los hombres de piel pálida y por esto no tienen ninguna vergüenza en ir a un estadio a hacer los gestos de un gorila ante el paso de un jugador originario de África. Y los adultos que los acompañan no tienen la información de que cuando se insulta a  un negro se está haciendo una declaración de que su inferioridad física y mental puede justificar cualquier cosa que se haga contra él. Todavía en países colonizadores, como España, cualquier adulto  en plenitud de facultades puede decir a cualquier negro con que se enfrenta que si no se encuentra a gusto puede volver a su país. Yo he vivido esto en persona, y ayer mismo de manera virtual en dos ocasiones.

Jordi Busquets

Juan Tomás Ávila Laurel quieres un platano?

Esta respuesta, y tres invitaciones de que abandonara España si no me gustaba, las recibí durante un intercambio en esta red social. No me consta precisamente que hubiera interactuado con el donador de plátanos.

    Total, ¿hay que hacer algo en el mundo para las generaciones presentes dejen de ser racistas o hay que dejarlo pasar y que sigan empujando a los negros al ostracismo para que, como se hizo durante la colonización, justificar su marginación por el escaso bagaje académico que atesoran? Esto lo tienen que tratar antes de que nos enfrentemos a cualquier cosa que suponga un compromiso común. ¿Saben?, si ocurriera ahora una emergencia y la comunidad crea que este mundo debe aliviarse de su carga de habitantes, sacrificarían a los negros sin ningún escrúpulo. Y lo filmarían. Fin

    Barcelona, 23 de marzo de 2026

Posdata: Juzgadlo todo vosotros mismo, que ya tenéis edad. De hecho, sois más listos que nosotros, según vuestra ciencia. Ah, queda cómo coser el artículo para que encaje Obiang en las conclusiones. Otro día.


    




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