Guinea y el mundo: Tozuda realidad.
Una realidad podría ser calificada de tozuda si, siendo negativa, persisten sus consecuencias durante un tiempo, y cuando las expectativas más optimistas creían que no se daría. Ahora con el mundo estamos viendo que todos los que tienen poder son malvados, a unos límites inaceptables, y en Guinea, estamos a punto de asistir a la toma de posesión del excelentísimo señor don Teodorín. Sobre el hijo mayor de Constancia hay que hacer una parada. Al tipo lo ves, lo oyes, y sigues mínimamente sus apariciones y te das cuenta del disparo que Guinea se ha hecho en el pie al depositar su destino en sus manos.
Y es que cada vez que se produce una aparición pública del Vicepresidente Segundo, los avisados se dan cuenta de que toda Guinea Ecuatorial es un decorado gigantesco en que se mueven para escenificar una farsa, y que lo más importante es figurar. Con las cuestiones guineanas hay una similitud con Venezuela, en que veías a grandullón caído en desgracia hablar con una grandilocuencia como si su ignorancia fuera lo de menos, que hay genuino interés por algo, pero coges cualquier lupa, la acercas lo suficiente a la realidad en oferta y ves unas desgracias que te llevas la mano a la cabeza, donde la transparencia del sufrimiento de las gentes te hiela el alma. El hijo del que estamos hablando ha hablado en más de una ocasión de corrupción, y ha prometido dar un paso al frente, pero sus intenciones suelen desvanecerse nada más apagarse los aplausos con los que son recibidas luego de sus ocurrencias. Y así hasta la siguiente intervención. Esta actitud es indicativa de que hay algo oculto por el que dedican sus mayores desvelos, pero que no muestran. Con Maduro se vio. Tenía un as, aunque el tiro le salió por la culata. Ah, el gesto de salir a hablar con cualquiera con un reloj carísimo en la muñeca es algo que ambos líderes comparten, aunque, para disimular su origen obrero, el venezolano lo quizo esconder cuando supo que había miradas curiosas. Cierto, hay una diferencia de edad entre ellos y uno es hijo de papá. El mayor bebe de las mendaces convicciones comunistas en las que le metió un militar que acabó siendo mostrado como muñeco de cera para acopiar lágrimas de los infelices. Y esto se sabe mucho en Cuba.
Alguien podría reírse del carácter farsante de estos regímenes tan necesitados de tramoyas, pero la realidad es que dejan sus comunidades hechos unos zorros. Si del desastre humanitario, sanitario emocional del chavismo se intuye, aunque se oculte agitando el miedo al imperialismo trumpista, lo que ocurre entre bambalinas guineanas no se ve tanto. De hecho, pocos saben que desde que los Obiang se afianzaron en la tontería esa de creerse imprescindibles han dejado la simiente por la que muchos jóvenes se han enganchando a la droga, sin que las aglomeraciones urbanas tengan los elementos para ser catalogados de ciudad. Hace poco el mismo régimen mostraba en la televisión a nacionales y extranjeros que estaban metidos en el tráfico del tramadol, fármaco de uso médico con el que los demonios que sobreviven al amparo del desorden han tentado a los adolescentes con la intención de corromperlos y tenerlos atados a su capacidad de oferta. Y Obiang, presidente vitalicio de Guinea, sabe que esto ocurre, y no se le ocurrió que esta podría ser la antesala por la que se crearía en el país un cártel de droga. ¿Alguien cree que una población que apenas alcanza la millonada se merece un flagelo como el proporcionado por los cárteles de drogas?
Viendo la tele y asistiendo a los directos de los interesados, nos convencemos de que todos ya sabemos que los malvados están descubiertos, las víctimas están donde se quiso que estén, delirando o luchando contra el ostracismo, todos los correos están siendo descubiertos, pero no se produce el clamor necesario. Nadie está creyendo que esta podría ser la oportunidad para reclamar nuestra humanidad y estabilizar un barco, el nuestro, que zozobraba contra vientos furiosos y que está a punto de anegarse de manera definitiva. ¿Por qué esto ocurre? Porque a algunos les enseñaron quiénes eran los suyos, a los que debían defender ante la cosa más flagrante, actitud que era una prueba bien estimada de ciudadanía. Si pisamos el suelo abandonando los ambages, preguntaríamos ¿por qué Europa, Rusia, Irán, China y las potencias que supieron que el demonio era del Oeste no se llevan la mano a la cabeza y deciden que esta es una gota lo suficientemente gruesa para colmar el vaso?
Pues porque cualquier yerro del Tío Sam es una bendición del ateísmo que rige sus destinos, así que podrían aprovechar la situación para soltarse, a su vez, la melena. Es decir, aprovecharían las circunstancias para actuar como estos hijos malotes que se meten en berenjenales porque al hijo amado del papá le han perdonado todas las metidas de pata, así que ahora no habría más remedio que ser ecuánimes y callarse las suyas. Rusia, que sepamos oficialmente, nunca invadió país alguno, así que es hora de que sea malo por primera vez. Si China quiere, ya que siempre ha sido víctima, puede invadir a quien sea, y si no tiene enemigos, que invada una provincia díscola, y encontrará el apoyo de donde sea. Que Irán siga dictando fetwas y masacre a la población y que Corea del Norte haga el esfuerzo necesario para afianzarse como potencia nuclear, y así evitará ser mal mirado por la prensa sensacionalista del Occidente decadente. Israel, por su parte, tierra de judíos diezmados, tiene del corso el patente y puede masacrar a su vez, y hasta que se disipe el humo del Holocausto.Y los que no deberíamos estar en nómina de ninguno de estos países sí que elegimos tomar partido y justificamos con ello nuestra inacción. Entonces que se salve quien pueda.
Pero no, no fue por lo que el ser humano abandonó la vida rastrera en que la naturaleza le creó para levantarse erguido y saltar sobre cordilleras y volcanes. Está ocurriendo que hubo un punto en que el ser humano fue cegado, sea por el dólar, el rublo, o el renminbi, o por un simple tabaco molido, y perdió la capacidad de ver. Además, se volvió un pusilánime de mucho cuidado. ¿Han oído por si acaso que hay muchos chicos y chicas que han abandonado la bipedestación para hacerse cuadrúpedos sin la menor justificación, o siendo esta desconocida?. Asimílenlo con los ojos cerrados mientras se lo decimos despacio: mala señal. No hay más.
Barcelona, 24 de febrero de 2026
Posdata: El que se levante de donde sea y diga cualquiera cosa luego de que haya ocurrido una atrocidad a nivel global carecerá de toda credibilidad.

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