Guinea Ecuatorial: Hombres sin huesos, mujeres piadosas

 

    Antes de todo, ¿no es llamativo que los militares sean creyentes y practicantes de cualquier religión? O sea, en que se sustenta su fe si su oficio es segar vidas. Bueno, una tentativa de dar una respuesta es decir que los militares se creen servidores de Dios porque lo empezaron a decir los jerarcas de las iglesias. Esto es lo que motivó que los útiles de la guerra se sometieran a la bendición de los jerarcas mentados antes. Son los mismos quienes, definitivamente, hicieron creer a los pisoteados que el mejor oficio del mundo es ir a matar a los señalados por los jerarcas. ¿Quieren un ejemplo? Pues es conmovedor dar con las estrofas en las que se alaba al padre de Jorge Manrique por matar moros. Como en el mundo ha crecido el número de loros, no sabría decir qué harían estos conservadores ultras, tan amantes de las glorias pasadas, si alguien les pusiera en las narices los versos esto que muchos de nosotros memorizamos haciendo el bachiller.

    Podemos hacer kilómetros de párrafos y los lectores ni se alegrarán, porque preguntarán hacia dónde queremos llegar. La verdad es que no queremos llegar a ningún sitio, solo escribimos una entrada más de este blog. Por si acaso, tenemos que decir que en Guinea ejerce de presidente uno de los conservadores más puros. Cree en Dios, corta cintas de honor para inaugurar y bendecir carros blindados, no le dio tiempo a hacer que el país tuviera escuelas, agua potable y electricidad de fiar, pero pagó la construcción de una basílica que es tenida como la más grande de África, y en la capital de la provincia de la que es originario, Mongomo. Hace poco ha firmado un decreto por el que la capital de Guinea se establece en la misma provincia. Lo vemos venir, se hará enterrar ahí, lo desea. Por toda esta fe descentrada, por decir algo, el nuevo Papa, al que no ponemos cara todavía, visitará Guinea Ecuatorial. Hay gente sensible que cree que hay que protestar por esta visita. ¿Para qué? ¿Cuándo ha interesado la Iglesia por la gente anónima y timorata?

    


    Ha ocurrido que hemos estado bajo el yugo bendecido de este creyente y hubo gente constituida en partido que creyó que alguna vez iba a alcanzar el poder. En aquellos años aquello se llamaba lucha contra la dictadura. Pero ocurrió que entre los golpes que recibían y la intromisión de amigos extranjeros, sobre todo gentuza de la Internacional Comunista, Obiang y lacayos fueron creciendo mucho más, sobre todo cuando Mobil Oil Sociedad Anónima empezó a chupar el petróleo del Golfo de Guinea. Hoy por hoy, no hay ningún opositor decente en toda la Guinea Ecuatorial. Los que están en el extranjero crecieron en las sombras de los que creían que para hacer cualquier cosa había que ir primero a la iglesia. Fue ahí donde el ínclito general en jefe, alcaide honorífico que fue del penal de Blay Beach durante el régimen de su tío, les ganó a todos. Es verdad, no tiene sentido que los guineanos hayan dejado que estos malvados se vayan de rositas mientras el resto de gente, también creyente, languidece en la miseria y en la abyección. Por ejemplo, dicen en voz bajita que en Guinea se practica la antropofagia.

    ¿Han visto ya el camino o no?, ¿está a la vista de todos la receta? Lo que debe pasar, por si alguien se hace el despistado, es que la población en general crea de una puta vez que desalojar a esta gente malvada es una tarea, o como quieran llamarlo, por el que recibirán la bendición de Dios. Ya saben, este Dios tiene un seno así de grande, así que recibirá a los que caigan durante la lucha. No hay más, se puede buscar con cualquier herramienta, incluso las modernas, pero sólo queda una. Fin

    Barcelona, 3 de febrero de 2026

Posdata: Hemos dicho que no hay más. Un golpe de efecto sería coger al Papa en banda, durante su visita a Guinea, y pedirle la bendición para esta guerra que cualquier Dios vería justa y necesaria. Ah, las mujeres guineanas creen que el cielo es algo inventado para ellas, pero la llave del mismo está en el bolsillo de los obispos y los pastores vociferantes.





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