Los demonios íntimos en el Babel de los fariseos


    

Cuenta la Biblia, en Génesis, que los hombres de aquellos tiempos pensaron construir una torre para llegar el cielo y Dios lo desaprobó, así que les mandó varios lenguas para confundirlos. Lamentablemente, aquello fue después del diluvio, así que aquella humanidad tan vanidosa se benefició del hecho de que Dios había jurado no volver a destruirla, mandándoles el arcoíris. Sí, precisamente el símbolo del colectivo LGTB. (Bueno, aquí exige una explicación: había ocurrido que Dios decidió ahogarlos a todos, menos a unos cuantos, porque había estado viendo la depravación de los hombres, que se relacionaban entre sí, algo malo, malísimo. Claro, y mujeres con mujeres. Y fue cuando decidió que todos se ahogaran, menos la familia de Noe y unos elefantes, ovejas, lobos y cocodrilos) Por lo que ha pasando después vemos que Dios se equivocó grandemente al no haber destruido a todos desde que se atrevieron a construir una torre que alcanzara el mismo cielo. Si lo hubiera hecho, estaríamos hoy todos en paz, precisamente porque no estaríamos. No creo que sea casualidad que este artículo empiece con los mismos sentimientos con los que terminó el anterior, apelando a la cordura del Divino a que abra otras vez las aguas y que perezcamos todos.

    Ha ocurrido que los nativos de los Estados Unidos de América cometieron la torpeza de dejarse engatusar por la soberbia de Donald Trump y lo auparon al poder supremo. Esta sería una forma simple de contar lo que allá pasó. Y la realidad es que Estados Unidos es un país racista y se cree con derecho a hacer algo llamativo en el campo del racismo, a pesar de todo lo hecho en el pasado, y vieron que Trump podía ser el hombre adecuado y se abrazaron a él o le perdonaron sus desvarío varios. Ahora que se asentó, se le ocurrió rescatar viejas afrentas y decidió traer a Nicolás Maduro a su presencia, un hecho que ha desatado un inmenso mar de lamentaciones en los que veían en este último a un señor bonachón que cualquier familia bienpensante invitaría a sus fiestas, desde Mongolia Citerior hasta Finisterre, bajando hasta Tierra de Fuego, precisamente una provincia Argentina donde campa a sus anchas Milei.

    Como esto para la mitad de la humanidad esto es la gota que colma el vaso del veneno en que bebían, habría que recordarles algunas verdades.

-Primera: Desde que nos constituimos en sociedad mundial, nos asiste la obligación de interesarnos por cualquier barbaridad que se cometa en cualquier punto, aunque creamos que no tiene que ver con nosotros. Esta es la razón por la que deberíamos estar agradecidos al interés que mostraron unas potencias, entre ellas EE.UU, por lo que pasaba en Irak. Cierto, su interés era otro, pero gracias a ellos supimos que un tal Alí el Químico decidió la muerte de más de 5 mil personas durante la guerra que su país mantenía con Irán. Irák, el enemigo de aquel entonces, no tenía armas químicas, según los que mejor leen y escriben, pero aquella barbaridad de gasear a más de 5 mil personas, aunque hecho unos años antes, se debía conocer y castigar. Y eran armas químicas, aunque no eran del tipo que buscaban tanto las potencias como sus enemigos. Es dentro de este punto que debemos decir que cualquier país en el que se estuviera cometiendo barbaridades sin castigo se convierte en un avispero, y así se hablaba del Avispero de los Balcanes hasta que  estalló en pedazos. Los otros ejemplos de avisperos son Libia, Irak, Cuba, Venezuela, Rusia, China... Ya verán.
-Segunda: ¿Cómo es posible que cualquier diputada de Madrid puede pedir donde sea que se aboliera la prostitución y no solamente tuviera entre sus fetiches un pin con la bandera de Cuba y con la cara de Fidel, sino obviara  no solamente el hecho de que este líder de la "revolución" promovió la prostitución en su país, sino que en la Venezuela actual muchas trabajadoras del sector salud tienen que cruzar la frontera con Colombia para ejercer lo que condenarían en España y porque el bonachón de Maduro convirtió su vida en un infierno? ¿Cómo es que no saben esto y ahora están llorando tan amargamente porque Donald le ha dado un susto a su bonachón preferido?

  -Tercera: Que nos expliquen a los que no hemos viajado todavía con ninguna ONG cómo se come el asunto de que se pueda ir a cualquier país africano a luchar contra la ablación, a cualquier riesgo, si hay, y no llevar el asunto de los negros baleados en Tarajal en 2014 a  tribunales de más rango o seguir insistiendo luego de los dictámenes absolutorios de algunos tribunales menores. Ya no digamos que quisierais hablar de la ablación y minimizarais el hecho de que más de 5 mil personas fueron gaseadas. 

- Cuarta: Siendo gente de derecha o de izquierdas, explíquenos por qué la cuestión del colectivo LGTB se puede insistir en algún país africano, donde sea, y cuando van a los países árabes no tienen los santos huevos de mencionarlos allá. ¿Qué interés defendéis allá que impide que un tema tan capital no se mencione, y que incluso os veáis obligadas a taparos de más para no herir los sentimientos de...?

-Quinta: Mirad, no os vamos a engañar, si cayera en nuestras manos un dictador de los que nos joden la vida, desde los Castro, pasando por los Obiang, los Maduro, Putin, a este a que, luego de adulaciones infinitas, habéis colocado al frente de todo, los someteremos a una rigurosísima ley y no tendrá bemoles para asomarse a una tele con ningún chandal. Dadlo por hecho. En nuestras costumbres que mamamos de niño no lloramos por la desgracia de los malvados. No decimos que si los hijos de puta que hay son nuestros, pueden vivir tranquilamente, como hacéis con los vuestros. Cierto, no somos muchos, pero ya dijimos que no tendríamos miedo de tener la razón.

-Ultima: Lo que suelen hacer los que lloran por los malvados de ambos, o "trambos" bandos es rezar para que los dictadores que imperan sobre nuestras cabezas nos den el estoque final, y así seguir con su vida de hipócritas. Ah, lo de los demonios íntimos es lo mismo de cuando se menciona a los hijos de puta. Es decir, estos son míos, serían malos, pero haremos un altar para ellos para que se sostengan mis convicciones ideológicas. Es como un sesgo de confirmación, pero llevado al extremo. Por esto toca el ámbito de la religión. Y sí, puede que tengan suerte y demos con un dictador que nos dé el matarile. Pero no tenemos miedo. Peor es lo que hacéis,  ya que, sin tener ninguna necesidad, construís santuarios a los demonios.

Barcelona, 7 de enero de 2026
Posdata: No hay. ¡¡Que os den!!






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