La vitamina Fu o la necesidad de ensalzar a los necios en Guinea Ecuatorial

    


     El asunto del que vamos a hablar necesita una aclaración del contexto, un hecho que hará que el artículo tenga más palabras de las necesarias. Una de las justificaciones para implementar primero la trata negrera y segundo la colonización es la total carencia de las facultades humanas en el africano, ejemplificada la misma en su incapacidad para llevar a cabo tareas intelectuales. Lo llamativo de esta aserción es que todas estas supuestas taras ya se daban por asentadas y catalogadas como hallazgos científicos mucho antes de que los colonizadores trabaran conocimiento con los nativos de las tierras de las que se apropiaron. Como fruto de este pensamiento se produjo en muchos casos la ocultación de los hallazgos que echarían por tierra estos supuestos deshumanizadores o la apropiación de los mismos. Este, sin embargo, no es un tema que centrará nuestra atención en nuestra discusión de hoy.
    

    Haciendo un salto de casi doscientos años, el mundo conoció otros valores y se produjo la inevitable descolonización de los territorios africanos, llegando su turno a España con su colonia africana, dando lugar a lo que hoy se conoce como Guinea Ecuatorial. Es este el país africano cuyas autoridades entraron en el concierto de las naciones con un grado tan grande de complejos que supuso que la palabra intelectual fuera prohibida, a pura guisa de cualquier estado maoísta. Y sí, muy pronto Guinea pasó a navegar en la órbita de los países de la órbita comunista, sea este un hecho que merece una discusión aparte. Lo que sí es importante de destacar es que los hechos anteriores, y también los subsiguientes, hicieron que la adulación servil no solamente sea una forma de  escalar posiciones sociales, sino que la necesidad que tenían las autoridades, tanto coloniales como las de la nueva república, de ensalzar  y premiar la mediocridad se hizo norma. Para los colonos sería la confirmación de sus presupuestos racistas, y para las nuevas autoridades la oportunidad para la eliminación de futuros competidores en la carrera por el poder absoluto. Si no se hubiera dado lo que afirmamos, Mesé M Nguema, alias Francisco Macías Nguema, no hubiese sido la persona elegida para liderar, aun sea en apariencia, la etapa independiente de la Guinea.

    La realidad es que el desenvolver de la Guinea como país sometido a los gustos y necesidades de la familia de Obiang, protegido que fue de su tío Macías, es el diario vivir la necesidad que tienen los guineanos de colocar en un pedestal, aun sea simbólico, a alguien de cualquier rama de la expresión de las facultades humanas que hubiera destacado precisamente por sus escasas dotes o por su nulo desempeño. Se podría creer que la acogida que tuvo cierto nadador que acaparó la atención internacional en unas competiciones olímpicas fue un hecho residual, pero la sociedad guineana ha sido pródiga en la exaltación de figuras que tuvieron unos registros infames en el desempeño de sus funciones, y en las disciplinas en las que se involucraron. De ello hay ejemplos variados, como el recuerdo que se hizo en la televisión nacional de la persona de un profesor de dibujo de instituto cuya actitud durante su desempeño dejaba mucho que desear, sobrepasando los límites admisibles en una sociedad normal.

    Donde abundan los ejemplos de esta valoración excesiva de la mediocridad es el terreno de la música, habiendo ejemplos que traspasan las fronteras guineanas. Para que los no iniciados crean que hablamos sin fundamento, podemos preguntar por las razones por las que artistas manifiestamente mediocres como  Mbomeche, Suli o Deltino pudieron alcanzar la popularidad que tuvieron si lo que desde el principio captó la atención de su desempeño artístico fue su total incompetencia, haciendo que el clamor por sus escasas dotes artísticas causaran algarabía o mofa general. Lo que si urge destacar es que la insistencia en la valoración negativa de este desempeño dio lugar a la reversión o conversión de este grupo de detractores vociferantes en fervientes seguidores, pero sin acompañarlas de un mejor desempeño del artista en cuestión. Y no, el nacimiento de seguidores nuevos o la conversión de los viejos a una valoración sincera del artista no supuso la mejora de este. Eso es, nuestro paisano Suli pasó a mejor vida sin poder establecer una armonía entre los acordes musicales y el acompañamiento vocal. Igualmente estamos en la capacidad de decir que, sobrepasado el aluvión mediático causado por su aparición en cierto programa deportivo, al autor de Somos Familia le podemos considerar recluido en su mediocridad. Entonces podríamos llegar a la rápida conclusión de que la guineana es una sociedad necesitada de artistas que estén a la altura de sus expectativas mediocres.

    No habiendo previsto ninguna aparición de guineanos que pudieran acometer la complicada tarea de consignar por escrito sus vivencias personales o comunitarias, y por la concepción racista imperante durante la colonización, la aparición de escritores guineanos fue tardía, obstaculizada, además,  por el hecho mencionado arriba por el que la clase política proscribió la palabra intelectual. Y fue la manera en la que, durante once años, no se enseñó nada en ninguna escuela de Guinea, salvo la sarta de estupideces con las que los aduladores le regalaban los oídos a Macías. No es, pues, casualidad, que haya una brecha como de 30 años entre los escritores de la primera generación, los que cogieron el testigo de la mano de Leoncio Evita Enoy, y los de la generación actual, quedando en medio unos sobrevivientes de la quema que supuso la época de Macías. Sobre estos, entre los que se encuentra un servidor, ya dejamos dicho que son los únicos que gozan de la dispensa para hacer gala de un escaso dominio de la lengua española. Y ya dijimos, incluso, y por los comentarios que circulaban, que no teníamos estudios para ser miembros de ninguna academia.

    A tenor de lo escrito, lamentando que esté saliendo un artículo impropio de un blog de un tiempo que alaba la inmediatez, tenemos que dejar por escrito que, siendo Guinea Ecuatorial un terreno donde los avatares históricos propiciaron la gestación de dos lenguas bajo el paraguas de otras dos más grandes, sobre todo en número de hablantes y en producción científica, es extraño que haya investigadores que mostraran interés no por alguna de estas dos lenguas guineanas, siendo el pichinglis también una lengua internacional, sino por modos aberrantes del español que nacieron precisamente por las interrupciones en el proceso educativo por la deriva totalitaria y autodestructiva del régimen de Macías. Para estos investigadores, estas formas aberrantes podrían dar lugar a una variante que podrían llamar el español de Guinea Ecuatorial.

    El hecho de que uno de estos investigadores hiciera comentarios algo peyorativos sobre mi obra, pero ensalzando la de otros autores que contiene los elementos para apoyar sus tesis, lo que se suele llamar sesgo de confirmación, entonces nos servimos de este hecho para execrar la actitud de unos escritores que se abonan a lo que, hace siglos, exigió el genial Lope de Vega, pidiendo que le eximan de sus faltas si al público lector "le escribiera en vulgo para darle gusto". Siendo circunstancias y entornos diferentes, además de que no se duda del dominio de la lengua por parte del genio madrileño, no es deseable, por ningún solo motivo, que algún colectivo exija por cuenta propia la administración de la vitamina Fu, que sería hacer oídos sordos, y también ojos ciegos y purulentos, a su escaso dominio de la lengua que el destino ha decidido que sea la que use para desarrollar su tarea. Y no es deseable porque lo que están pidiendo es que no haya esmero alguno en la tarea educativa, o que minimicen el estado de la educación nacional. Teniendo en cuenta, además, que el mismo no es un tema que ocupa sus desvelos inmediatos, ¿qué autoridad reclamaría el que minimizara la exquisitez del manejo de la lengua de educación de los niños de su país?

    El mero planteamiento de que se rebaje el dominio de su herramienta de trabajo  es un indicador de que detrás del mismo está la intención de formar parte de la camarilla dominante, que es la que se beneficia  del empobrecimiento de la educación nacional. Es en el régimen imperante en Guinea donde la ausencia de credenciales educativas no es un obstáculo para ostentar puestos relevantes, un régimen en el que lo relevante es la inyección de la vitamina Fu. No hay más.

Barcelona, 20 de diciembre de 2025

Posdada: En el tema de la insistencia de algunos escritores en que no se tome en cuenta su falta de esmero en el uso de la lengua escrita hay mucha gente involucrada. Habiendo testigos foráneos de ello, y sin que parezca que el tema sea de su interés, el asunto vuelve al tejado de los guineanos, a los que han abandonado todos ante la menor oportunidad, o a los que han estado ninguneando de manera sistemática. Teniendo en cuenta las consideraciones racistas que pensaban sobre ellos, está siendo hora de que vean definitivamente que detrás de todo hay un oscuro plan. Y no, no hay ninguna razón para quedarse de brazos cruzados.






    





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