Con Obiang y familia, borrón y cuenta nueva



     Sí, cuando Obiang inauguró la silla sobre la que está sentado ahora, silla de la que ha hecho sendas copias para los miembros prominentes de su familia, se empezó a hablar de "borrón y cuenta nueva" Y que nos conste, uno de las manchas más grandes fue no ajustar las cuentas con Ondo Ela, el animal ese que, con perro y machete, cometía barbaridades en Blay Beach, precisamente la cárcel en la que Obiang había sido alcaide in pectore. ¿Qué suerte hubiéramos deseado para el infame Ondo? Sin dudarlo, hubiera estado mejor que se viera ante el pelotón de fusilamiento. Sabemos que hay mucha gente buenista y que se da de santa, pero no había otra salida para semejante ser. Ya sabemos que le cupo el destino por lo que no dijo en el juicio en que sí dejaron dicho que a Macías se le fusilaría de manera irremediable.

    Bueno, no hubo borrón, porque si no, no estaríamos ahora recordando estas cosas tan desagradables, como haber deseado saber que al animal y analfabeto al que conocíamos como Encúrbate derramó lágrimas ante un pelotón de fusilamiento. De lo que queremos hablar es de otro borrón, y este en arras de la supervivencia de muchos pueblos, comunidades, personas. El asunto es que antes creíamos que había países con banderas muy vistosas de los que podíamos tener cierta esperanza de que creyeran que no tenía sentido que hubiéramos sobrevivido a Macías para estar pendiente ahora de que una bala tirada por un seguidor de Obiang Nguema no nos siegue la vida. Entonces estos países mediarían y hablarían de nuestro caso. Pero tenemos que desengañarnos. Ya no lo van a hacer, al menos en serio.

    Europa tiene tanto miedo de los inmigrantes africanos y asiáticos que todo lo que hace para desembarazarse de ellos está en contra de cualquier cosa que se creyera en la ONU misma. De hecho, que en Palestina se insistiera en dejarlo todo plano para que los judíos se pudieran asentar es doctrina creada en Europa, que la consiente y secunda. Luego está lo que hacen o deciden hacer con todos los pobres negros, moriscos y demás gente "infiel" de Asia, un hecho que los inhabilita para hablar de democracia y derechos humanos. Y está situación tomó derivas peores desde que terminó el mandato de Barack Obama. Y fue que les molestó tanto a los de cierta tendencia, o los de siempre, que eligieron al más visceral notienepelosenlalengua que encontraron, precisamente Donald Trump. Este colmó las expectativas de los que llevan su sello, MAGA. Desde ahí, o antes, todo se fue al carajo. 


    Pero aquello ocurrió no solamente porque el señor no tiene pelos en la lengua, y está lleno de ganas de decir que es rico, sino que Rusia, China, y cualquiera que quiere hacerle un mínimo de sombra en lo militar, civil, tecnológico y lo oculto, cree que es mejor insistir en eso, pararle los pies a USA a cualquier precio. No hicieron jamás, como sí el país de Donald, ningún comentario positivo sobre la democracia y derechos humanos. Y jamás puede decirse a veces nunca, pero no tiene paliativos. Jamás es jamás. Por esto tenemos que buscar otros socios, o crear uno muy potente en un punto geográfico intermedio entre China, Europa y Rusia donde situar al depositario de nuestras esperanzas colectivas. ¿Alguien se imagina dónde sería este sitio? Si la ONU no estuviera intoxicado, lo situaríamos en este lugar. Sería la entidad que nos escucharía cuando habláramos de democracia y derechos humanos, a los que añadiríamos todo lo que no tenemos, cuidado del medio ambiente, el respeto a los extranjeros en ruta, la asunción de la diversidad y la promoción del bienestar, no este gran festejo por el desempeño de las maquinitas que nos venden. Este sería el verdadero borrón y cuenta nueva,  estando todavía los viejos dictadores en sus sitios de siempre. Y esto, por más que nos pese, y mucha gente perecerá en el intento, es una obligación. No hay otra salida, sobre todo viendo cómo torres más altas han sucumbido a la sinrazón y a la falta de empatía.

    Lo probable es que algún listo esté pensando en esto y crea que efectivamente nosotros necesitamos un nuevo orden mundial. Pues no, ya que los que hablan de nuevos órdenes mundiales suelen ser los primeros que van por delante con la doctrina de la vieja y enferma guardia. Lo que necesitamos de verdad es dejar de creer en cantos. No hay más.

        Barcelona, 22 de mayo de 2026

Postdata: Hacer borrón y cuenta nueva y comprometerse con ella impedirá que, el día de mañana, esta gente apaleada y expulsada de la prosperidad de muchos países forme parte del grandísimo ejército que crearán los poderosos para defender sus posturas hegemónicas. De hecho, y en una escala no tan perceptible, esto ya está ocurriendo, y se pondrá a la vista de todos cuando la distopía y el apocalipsis se hagan manifiestos. Consuela más morir en país propio, donde alguien te ayudará a hacer el traspaso, que entregar tu vida en un erial dominado por sicarios sin alma, como está ocurriendo en las riberas mismas del Mediterráneo.





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